Editorial

Que no se pierda la esperanza

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Aunque el panorama parezca ser desalentador por parte de lo que informan los medios y los expertos en política nacional e internacional, una buena dosis de esperanza no caería mal.  Los griegos, en su colosal narración, mencionaban que la famosa caja de Pandora encerraba la esperanza. Para algunos, el peor de todos los males. En el contexto actual, no se puede caer en difamaciones ni tergiversaciones de la realidad. Es lógico que ante un clima político, totalmente diferente, el miedo y lo que este conlleva, produzcan todo tipo de situaciones.  Es por todo esto que hay que empezar este año con la mejor energía y con las expectativas puestas en que este año superará notablemente lo vivido en el anterior.

Para nadie es un secreto que la presencia de Trump en la presidencia es motivo de alarma, en especial, entre la comunidad latina que tiene inconsistencias ante la ley. Es comprensible esta postura. Durante su campaña, Trump arremetió contra la comunidad latina, en especial, la mexicana, pero no hay que quedarnos en esto eternamente y asumir que ese será el destino y el rumbo de los próximos años en este país de las oportunidades. La posición a la que se invita es a trabajar en este año con la mejor disposición y con una capacidad de resiliencia en un posible caso en que la situación no sea como la que se desea.

Hay infinitas posibilidades de que este año será óptimo en todos los aspectos.  Además, hay que esperar que el tiempo pase y con su transitar mágico, nos muestre la realidad de los hechos.

En un ambiente como el que se vive, recordar al inigualable defensor de los derechos humanos es vivir. Martin Luther King, en alguna oportunidad, manifestó: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, incluso hoy yo plantaría un árbol”. Este árbol, metafóricamente hablando, es el de la esperanza. Un árbol que empezará siendo pequeño y frágil, pero que, poco a poco, irá tomando consistencia y tornándose fuerte e invencible. Esa imagen puede ser la de esta sociedad que asume que todo va a terminar mal, pero que olvida que, desde tiempo atrás, se han venido sembrando millones de árboles que formarán bosques de vida, de optimismo y de pasión desbordada con un único fin: darle espacio a cada quien y seguir permitiendo que esta tierra siga brindando oportunidades a quien las busque sin caer, ni en actos violentos, ni en situaciones que vayan en contra de la ley.

Es por ello, que este 2017 debe ser una puerta abierta en la que la esperanza no se debe perder

La Vanguardia

Oficina editorial La Vanguardia

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