Sácame de mi duda

¿Para qué quiero seguro?

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Jacinto, un señor de unos 45 años de edad, fornido y curtido por el sol, me discutía de manera apasionada cuando vino acompañando a un amigo de él a comprar su seguro de auto.

-Jacinto, le pregunté: ¿Y tú, tienes seguro de auto?

Casi enojado y poniéndose muy colorado, Jacinto me miró fijamente, como si yo le hubiera hecho una mala pregunta o si lo hubiera ofendido de alguna manera, y me contestó de manera enfática:

-¿Yo?, y ¿yo para qué voy a querer un seguro?, ¡si ya tengo el de Dios!

Esta respuesta la recibo muy a menudo cuando hago la misma pregunta a otras personas y recibo reacciones similares.

-Jacinto, no te molestes conmigo; yo sé que tienes el seguro de Dios y es el mismo que muchos de nosotros tenemos, gracias a la fe y a nuestras oraciones, pero el seguro de Dios es una garantía de una mejor vida después de la muerte; además, yo te pregunto por el seguro que te exige el gobierno de Ohio para poder circular con tu vehículo en la calle, ¿lo tienes?

-No le dije ya que tengo el de Dios…, contestó Jacinto, aún incómodo con la pregunta.

-A ver Jacinto, te lo pregunto de otra manera y, por favor, no me lo tomes a mal; no es mi intención ofenderte o poner en duda tu fe, simplemente, quiero ayudarte a cumplir con “las leyes” de los hombres, si lo quieres ver así; las leyes de tránsito que te obligan en esta tierra a pagar por daños causados a la propiedad ajena o por lastimaduras a otras personas. Y esto si solamente tienes el seguro mínimo de auto, aunque puedes protegerte también para que tu compañía de seguros también cubra tus gastos médicos, para el caso que tú o tus pasajeros salgan lastimados o si te chocan tu auto, o si por desgracia tú lo chocas o si necesitas una grúa, ayuda en el camino y muchas otras coberturas más. Jacinto, ¿te gustaría escuchar más acerca de este requerimiento de las autoridades? -le pregunté.

-¿Qué no me entiende?, ¿no le acabo de decir yo que tengo el seguro de Dios? !Y que no necesito nada más!-Me dijo Jacinto, visiblemente, molesto.

En este punto y con la sensatez de no querer agravar más la situación o exasperar a Jacinto, que ya estaba a punto de estallar por mi insistencia, dejé de insistir.

Recuerda que el seguro de auto es OBLIGATORIO en Ohio; si tú tienes, aunque sea el seguro mínimo, tú no vas a tener que pagarle a alguien, si por desgracia lo lastimas o le dañas su auto. Además, te puedes ahorrar muchos problemas legales, por si te para la policía, manejando sin seguro. Dios nos protege a todos, pero no usemos esto como una excusa para no cumplir la ley. “Ayúdate que yo te ayudaré”. Cometarios al 513-829-1888. Gracias y saludos.

mbach

Publisher, General Manager

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