Viajando con EMMA

Espectaculares cataratas: Iguazú

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Las cataratas de Iguazú están situadas en el límite de tres países: Argentina, Paraguay y Brasil; por lo tanto, se puede ingresar por cualquiera de ellos. Nosotros, mi esposo y yo, llegamos vía aérea, desde Río de Janeiro, por el lado de Brasil, y nos encontrarnos con una increíble e inmensa caída de agua; un magnífico espectáculo nos esperaba.

Creo que la sorpresa que nos dio este encuentro se debió a que no conocíamos antecedentes del lugar, a que llegamos por un lado de la catarata en su parte baja, donde no veíamos el agua y solo oíamos su bramido, y a que percibíamos el rocío del agua sin comprender bien de qué se trataba.

Y aquí fue la sorpresa: no podíamos creer lo que veíamos. Una inmensa cantidad de agua se abalanzaba, formando  largas cortinas blancas en medio de ligeras nubes de vapor; sentíamos que era un momento mágico donde la luz aportaba su pincelada, atravesando las gotas de agua para formar bandas luminosas en forma de arco iris, con los colores del espectro solar en su debido orden, empezando con el rojo en la parte externa y terminando con el violeta hacia el interior; en medio se encontraban cinco colores más: el naranja, el amarillo, el verde, el cian y el azul. Todo un espectáculo. Los turistas, que éramos muchos, estábamos queriendo capturar este momento con nuestras cámaras, pero en el aire flotaban diminutas partículas de agua que nos empañaba el lente, por lo que decidimos olvidarnos de las fotos y dedicarnos a contemplar y disfrutar el idílico paisaje.

En realidad no es una sola catarata, es un conjunto de cataratas, donde el río Iguazú se desploma en diversos puntos rodeado por una frondosa y fresca vegetación, que alberga una fauna abundante. Como el lugar es extenso, se puede acceder por múltiples sitios y por diferentes medios de trasporte; por ejemplo, Argentina construyó una serie de pasarelas sobre el río para facilitar largas caminatas de los turistas, también  hay embarcaciones en diversos tamaños de los tres países que allí convergen, y que se pueden acercar a las cataratas. Otra insólita aproximación es por aire, en helicóptero,  y fue ese el recorrido que escogimos a pesar de mi resistencia, pues francamente era costoso y las filas para abordarlo muy largas; mi esposo insistió argumentando que no se repetiría este momento y que nunca podríamos ver desde el aire el espectáculo, como en efecto ocurrió.

Lo curioso de este helicóptero era que tenía el piso transparente para  facilitar el panorama en conjunto de las cataratas y hacía un recorrido de 15 minutos donde pudimos ver la grandeza del espectáculo y para terminar hizo una caída libre sobre un sitio llamado “La garganta del diablo”, donde confluyen más caídas de agua. Todos los que íbamos en el helicóptero gritamos a más no poder, temiendo un desastroso final. Obvio era parte del plan, pero a los turistas nos tomó desprevenidos y nos sentíamos aterrorizados;  por fortuna, nos relajamos para entonces despedirnos de la experiencia sorprendente por la que habíamos pasado.

Las cataratas de Iguazú es uno de los lugares en los que la naturaleza se manifiesta en toda su fuerza y  su esplendor. Qué grato fue haberla conocido, qué increíble sorpresa nos reservaba el río Iguazú, hay que reconocer que existen muchos más sitios escondidos que nos faltan por descubrir. Conservamos bellos recuerdos de esta región.

Emma Yolanda Ramírez de Rahim

Docente y Maestra en Bellas Artes

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